A veces duele. Mucho. Duele mucho.
Cuando algo dentro de tí llora. Cuando un amigo te pregunta que te pasa algo. Cuando empiezas a pensar en ti y no te conoces. Cuando todo lo ves muy abajo. Cuando un abrazo te hace llorar. Quieres algo que no tienes y que no sabes ni lo que es. Da igual en que pienses que no llegas a la respuesta correcta.
Es lo que siento hoy. Es un día gris. Muy gris.
Por fin suena el despertador. Hasta la noche ha parecido larga, muy larga. Siento que por muy larga que me haya parecido no he conseguido descansar lo suficiente.
Ayer no me acoste tarde y tampoco me he levantado temprano, aun así estoy un poco cansada.
Me quedo un rato más en la cama, sin pensar, sabiendo que no tengo prisa, que estoy de domingo, no tengo nada mejor que hacer. ¿Por qué no descansar un poco más? Así lo hago.
Unos minutos más tarde, sin noción del tiempo que llevo tumbada mirando a la nada, me levanto.
Sin duda es un día raro. No he abierto la boca y no tengo intención de hacerlo. No me apetece reír, ni hablar ni siquiera escuchar, pero el día sigue.
Me obligo salir de casa un poco para que me de el aire, para ver si el día cambia y simplemente estoy un poco dormida aun.
El día no cambia para nada, ni siquiera salir me ha hecho pensar en otra cosa. Nadie fue capaz de ver la cara triste de este día o peor incluso, nadie ha hecho nada por cambiarla.
No me quiero alargar hoy, sigue siendo un día duro, raro.
Todas las palabras del principio son cosas que no puedo evitar sentir a veces. No vale estar ahí y no hacer nada por cambiarlo. Un abrazo te sale cuando más lo necesitas y si confías en que alguien te lo tiene que dar y no está ahí, piensas que a lo mejor no te conoce tanto como tú pensabas. Te sigues hundiendo, te sigues machacando..
El día no cambia y te vas a la cama pensando en que esas personas al final no pueden hacer nada para mejorarlo, por que no quieren, por que no se dan cuenta, por que no te conocen, por que no le importas. ¿Qué más da?
La vida no es de color de rosa, pero una cosa tengo clara, no espero que mí día me lo arregle nadie si yo no estoy dispuesta a cambiarlo. A veces, cuesta mucho sonreír. Pero lo intento día a día sin querer recibir nada a cambio. Bueno, una cosa quizás. Cuando yo necesite sonreír, que todas esas personas valoren lo que yo intento día a día con ellas.
Cuanto más grande es mi sonrisa, en ocasiones es cuando más necesito reir.
Mañana será otro día muy distinto. Me levantaré con una sonrisa. Estoy dispuesta a soñar todas las noches con ese abrazo que cuando me suelta se lleva todos mis pensamientos negativos.
Pd: A veces el gris no es tan feo como lo pintan.
Buenas noches.
1 comentario:
Cuantas veces nos pasa que te levantas un dia desganado, q no sabes xq haces lo q haces, q piensas q estas solo y no le importas a nadie.
Te daré un abrazo por aqui para que te pueda quitar algun mal si puede servir de algun tipo de ayuda
Publicar un comentario