La Rosa Azul..

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...pasen y lean...

viernes, 5 de abril de 2013

Siempre



-          Hace día que no te vemos.

-          Al final decidí hacerlo.

-          ¿En serio? Que valor tienes.

-          Si, hay que tener mucho valor. Pero, ¿sabes qué?

-          ¿Qué?

-          Mereció la pena.





Después de un largo suspiro, una mirada y una pausa entre ambos, comenzó a contar la historia de principio a fin.



-          El día que decidí marchar estaba muy soleado. Todo parecía aclararse y la duda de irme cada vez me invadía más el cuerpo. Pensé que lo que estaba haciendo a lo mejor era muy precipitado y la maleta la estaba terminando con pocas ganas de cerrarla. Creí que no estaba lo suficientemente preparado, que me costaría aún más presentarme allí solo, sin conocer nada ni a nadie, pero lo hice. Tuve ese valor que dices que tengo y cerré la maleta con fuerza. Cerré la maleta con las dudas que estaban impidiendo mi viaje.

En el transcurso del vuelo conocí un grupo de estudiantes que iban a parar dos calles más allá que la que ponía en mi dirección. Es más, estuvimos quedando varios días con ellos y la verdad parecían bastantes agradables. Pero yo seguía con mi viaje, con mi mente en las nubes y pensando cómo presentarme allí.

En cuanto bajé del avión, una chica muy agradable a la vista y bastante amable, me preguntó que si yo era James Jay. Con una sonrisa un poco forzada le contesté que sí, pero que por favor me llamara Jim, (odio mi nombre y todo el mundo me conoce así, la expliqué).

Nos fuimos directos a la casa dónde iba a vivir durante unos meses y la verdad que a simple vista fue una de las cosas que mejor había visto desde hace mucho tiempo. Según entras un salón bastante grande, todo amueblado, una cocina con unos colores llamativos y bien cuidada, unas escaleras que suben al dormitorio, un cuarto de baño en cada planta y una habitación pequeña que usaría de estudio hasta su llegada.

Después de unos días, ya conocía las calles de alrededor, los bares más famosos, la gente de la universidad que conocí en el vuelo, etc. Pero aún así yo no había ido sólo a estudiar ni a pasar el rato ni a salir de marcha ni jugar a la consola. No. Había ido por que era nuestro punto de encuentro después de 7 años sin vernos.



-          Necesito un trago. Vamos al bar y me sigues contando.



Una pausa entre ellos durante unos segundos, fue como la falta de aire debajo del agua después de un minuto. Una angustia.


Continuará...

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