Estaba claro que las vacaciones son un período de tiempo para descansar. Así lo hice hasta que finalmente veía claro el fin de éstas.
- Me siento cansada, debería tumbarme un rato.
Mi acompañante fiel me contesta:
- Es de estos días en los que no te quieres levantar, no quieres que pase el tiempo, es hora de marcharte de aquí durante una temporada, ¿verdad?
Sinceramente era justo lo que pensaba. Pero no podía expresarlo, nadie lo entendería. Nadie me entendería.
Fueron mis últimos pensamientos antes de caer como un niño en los brazos de su madre.
Tumbada en la cama, cerré los ojos y caí en un profundo sueño.
Un tremendo grito me despierta. Me toco la frente.
- ¿Qué pasa? ¿Qué es esto? Ah soy yo, estoy empapada en sudor. Hacía años que no tenía una pesadilla como esta. Que no gritaba hasta despertarme y mucho menos me levantaba empapada en lágrimas y sudor.
Otra vez ese amigo fiel saca sus palabras para relajarme. Como siempre lo ha hecho en esos momentos de estrés:
- Deberías calmarte. Ha sido tan solo un pequeño sueño. Tu cabeza, tus pensamientos, tu cansancio se han vuelto en contra de ti en ese momento de la noche. Pero todo sigue igual que hace un par de horas.
Con estas palabras vuelvo a la cama. Intento reconciliar el sueño pero se ha ido, parece que el miedo lo arrestó junto a los sueños y no quieren volver.
Me quedo pensando en la pesadilla, enciendo la luz para ver las cosas mucho más claras, evitar sombras insospechables y limpiar un poco mi cara para no caer de nuevo con la frente empapada en sudor.
¿Miedo? Pienso..
De lo único que tengo miedo es que el tiempo vaya más deprisa, de no disfrutar mis últimos días de descanso y de no volver a tener más tiempo para mí.
Con la luz encendida, los ojos a medio abrir y la mesita de noche desocupada, decido coger papel y boli y escribir una lista con las cosas que ya no quiero.
Sin pensar demasiado, seguramente por las altas horas de la madrugada, y escribir lo que siento, estoy dejando atrás bastantes cosas.
Me atrevo a escribir que no quiero cosas en mi vida que no estén relacionadas conmigo. Ya no quiero amigas que hace tiempo se olvidaron de mí. Y así de repente, de un día para otro, las acabo de echar de mi vida. Tampoco quiero gastar mi tiempo en cosas que en ese momento no me están haciendo felices, lo que quiero es tiempo. Deseo que no tenga que madrugar ningún día más, es decir, plantearme si quiero seguir con muchas cosas en mi vida. Pienso en mi familia, abandonarla por tener un hogar solo para mí.
Estoy a punto de caer redonda y la luz se apaga…
Un pequeño ruido me hace tirar el bolígrafo sobre el papel y mirar inconscientemente a mi puerta cerrada de la habitación. Se abre lentamente…
Una pequeña sombra ahora, así de repente, me invade. Poco a poco. Otro ruido me hace girar la cabeza bruscamente hacia las ventanas de mi habitación, están cerradas. Tal y como yo las deje anoche antes de dormirme, pero la cortina hace un movimiento suave, como si alguien por detrás soplará lentamente y la hiciera bailar al compás del viento.
Me doy cuenta de que estoy con la sábana echada, tapada casi hasta la boca. Tengo la cabeza fuera, aún veo esa sombra que poco a poco se aleja de la puerta hacia las cortinas y se mete en mi habitación. La luz me pilla muy lejos para encenderla justo a tiempo y que esas sombras tenebrosas que ahora mismo veo desaparezcan con tan solo encender la lámpara de mi cuarto. Las cortinas aceleran su baile según la sombra se está acercando a ellas. Yo ya no tengo ojos para mirar al otro lado de mi cuarto y escapar hacia la habitación de mis padres. No puedo girar la cabeza, tengo el cuerpo paralizado, tengo las manos engarrotadas y la sábana ya me tapa toda la cara, excepto los ojos. No puedo dejar de mirar la sombra cómo poco a poco se va acercando más a mí.
Cierro los ojos con fuerza y pienso que ojalá cuando los abra todo esto haya sido una simple pesadilla más.
Los vuelvo abrir.
- Mierda. Todo es una mentira, toda mi vida se va y ni siquiera sabré que es lo que me ha llevado a dejar este mundo, una sombra.
Esa voz que yo consideraba fiel ya no habla, ya no está. Seguro que también se la ha llevado. Esa sombra se traga todo lo que encuentra por el camino.
Comienza a trepar por mi cama, por mis pies. Ya me tiene cogida, no puedo escapar. Necesitaría un milagro para salir viva de esto. Empiezo a escuchar una pequeña respiración que comienza a invadir mi cara, la sombra ya no está en las paredes, ni en la cama, está flotando sobre mí, cara a cara, plantándome cara. Según se acerca la respiración es más fuerte, la noto. La noto encima de mí.
Es la primera vez que le planto cara a una sombra, a algo que me aterra realmente. No voy a salir de esta.
Ya no sé si lo que siento en mi cuerpo es mi sudor o es del frío que me provoca esta sombra cuando está cerca. Un escalofrío recorre mis brazos y mis piernas a la vez. Voy a gritar, pienso, pero es imposible. La sombra se encuentra demasiado cerca cómo para dejar que mueva un solo músculo de este cuerpo inerte.
De repente puedo moverme, parece que la sombra se ha ido.
Saco la cabeza de la sábana que me cubría y miro hacia la puerta, sigue cerrada. Vuelvo a comprobar que no queda rastro de la sombra mirando hacia las ventanas. Efectivamente no había rastro de ella pero una de las cortinas se movía aún. Miro fijamente a las ventanas y una de ellas estaba un pelín abierta, de ahí que la cortina se mueva ahora.
- ¿Habrá escapado por ahí la sombra?
Doy un buen salto cuando escucho el ruido de un boli cayendo en el suelo. Desde la mesita el bolígrafo cayó, me giro inmediatamente y veo un papel encima de la mesa, pero algo que no me cuadra.
La puerta estaba abierta y por ello el bolí debió caer.
Retomo la posición, me siento en la cama y por fin alcanzo a encender la luz de mi cuarto.
Ya no queda nada. Solo mis sábanas empapadas, la ventana medio abierta, la puerta abierta y un papel encima de mi mesilla que recuerdo cogí en la noche.
Me pongo a leer. No se entiende muy bien pero se puede descifrar:
“El miedo entró y te invadió, lo único que le hizo escapar fueron tus pensamientos a los que más querías”
Sólo una persona podía haberme ayudado a escribir esto. Mi compañero fiel.
Gracias conciencia.
3 comentarios:
mmm ya era hora maquinita de que volvieras a relatar..jajaja.. todavia no opinare, dejame leerlo unas cuantas veces mas...XD tu sigue durmiendo jajajajaj
Dios sarii, me ha encantado xD
Para cuando la siguiente historia ??? ;-)
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