¿Dónde están? ¿dónde están?, preguntaba una y otra vez, esa niña ha escondido parte de los sentimientos y ahora no los encuentra..
Hola, soy Anne. Tengo 22 años, de los cuales he vivido 8.
Tres fases en mi vida:
Desde que nací hasta aproximadamente los 9 años, tengo en mi cabeza vagos recuerdos y momentos vividos difíciles de recordar y contar.
Después de perder 9 años de mi vida, comienzo a recordar desde los 10 hasta los 13 años momentos vividos y anécdotas graciosas y no tan graciosas.
A partir de los 14 a los 22 que tengo, mi vida la tengo toda grabada en la cabeza.
Perdidos estaban los sentimientos en mi primera fase de vida, los usaba pero ni siquiera sabía donde se hallaban. Estaba feliz, pero al rato lloraba por algo que no conseguía, no era consciente de que a eso se le llamaban sentimientos.
Mi segunda fase, empecé a descubrir el dolor, el odio, la tristeza, la alegría, la simpatía, la apatía... cosas muy cruciales para mi vida.
Por último, mi tercera fase. Tuve una maravillosa idea. Todos los sentimientos que conocía los escondía cada vez que un momento difícil se me presentaba. Pero una vez los quise esconder tanto, que todavía los estoy buscando.
Una y otra vez me repetía la misma pregunta al levantarme, ¿dónde están?.
Pero ni la inteligencia me respondía, así que opte por comenzar a buscar..
Un cajón, otro...el armario, otro...debajo de la cama, encima de la estantería, al lado del escritorio, al otro lado de la habitación...
Nada, no aparecían ninguno de los sentimientos.
Entonces me puse a llorar y encontré la tristeza, empecé a sonreír por haber encontrado al fin algo que buscaba y apareció la alegría cogida de la mano con la simpatía.
Lo estaba encontrando yo sola y los quería todos para mí, y al fin encontré el egoísmo, él solo escondido tras una baldosa. Me puse tan feliz que al final del pasillo paseaban la pasión y el deseo con la amargura, seguido de la duda, haciéndose preguntas.
La locura miraba atentamente como la verdad y la cobardía colgaban bajo el mismo techo.
Decidí cogerlos y traérmelos al cajón de los sentimientos mientras la envidia me invadió para que no lo hiciera.
El odio se aferró de ella y pude continuar mi búsqueda.
Tenía de todo prácticamente, pero el amor seguía sin aparecer por ningún rincón de la casa.
La curiosidad y la intriga me dijeron que oyeron del egoísmo que el amor no tenía sitio en esta casa, entonces corrí a pesar de la pereza y el aburrimiento que sin querer tiré por el camino, salí de la casa y allí estaba él, el sentimiento más bonito que había visto nunca.
Sentado en la escalera del portal esperando que alguien lo recogiera, le dí la mano y fue mi acompañante durante todo el trayecto de mi vida.
Mientras volvía a casa, agarrado al amor se encontraba la amistad a la cual pareció no soltarse nunca.
Cerré la puerta para acabar con mi historia pero alguien me lo impidió, era la envidia y cuando fui a cogerla encontré el triunfo.
2 comentarios:
Pensé que no volverías a escribir más. Después de un tiempo por fin vuelvo a leer, y vuelvo a sorprenderme. Deberías escribir más, no se de donde sacas todo esto que expresas, pero es fabuloso.
Poquito a poco te estas creando tus propios textos, en un tiempo tendrás una colección de textos, cada uno diferente, pero interesantes.
Un Saludo.
Solo diré BRAVO
FDO: Un maño
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