La Rosa Azul..

La Rosa Azul..
...pasen y lean...

martes, 6 de agosto de 2013

SIEMPRE

Continuación...



-       Estoy intrigado por la llegada de tu amiga, sigue contándome todo con pelos y señales.
-       Sabes que llevo años esperando este momento. Siete para ser exactos. Nunca pensé que tanto tiempo esperando mereciera tanto la pena.
Cuando conocí por fin todo el barrio y me movía bastante bien por la zona, sólo faltaba un día para que apareciera por esa puerta y dejar las cosas. Sería un paso gigante para saber si esto funcionaría de verdad o no…
Después de 24 horas sin apenas pegar ojo, el timbre suena. Una chica morena, pelo liso, unos años menor que yo. Un pantalón corto y una camiseta negra estrecha, una imagen de alguien normal y corriente pero con una mirada despampanante que no me he podido quitar aun de la memoria, me invade todos mis argumentos, todas mis palabras, todos mis diálogos pensados en esas noches. Tanto es así, que comienza andar hacía mi, despacio. Me está mirando. Se me paran todos los músculos de este cuerpo. Esta chica es increíble. Tantos años sin vernos y sigue provocando en mi esa sensación extraña que aún no he conseguido tener con nadie más.
Se acerca con paso lento y mientras intento vocalizar, ella toma las riendas de esa conversación:

-       Parece que no te alegras de verme, James.
¡Cómo no me voy alegrar de verte! ¡Me dejas sin palabras cómo el día que confesaste todo! Es la única persona que me llama por mi nombre. Te necesito… Pienso.
-       Claro que me alegro.
Digo tartamudeando.
Porque no me atreveré a decirte todo lo que pienso. ¿El miedo de que me dejes de nuevo?
-       Deberíamos hablar…todo este tiempo han pasado muchas cosas, los sentimientos cambian. Necesitaba verte.
Por un momento el mundo se cae encima de mí y no puedo evitar abrazarla. La estoy viendo aún más lejos que todos estos años que hemos estado separados, y la tengo delante..
Ella continúa.
-       He tenido pareja, me han dado todo lo que necesitaba. Pero nunca han conseguido llenarme cien por cien cómo lo hiciste tú. Antes de venir dejé a mi pareja de hace tres años y aún no sé si hice lo correcto.
Pensar que alguien la ha hecho más feliz que yo me mata por dentro, pero que no se sintiera cien por cien llena de amor me alegraba. En el fondo, una sonrisita se me escapa bajo mis labios cuando oigo que ya no tiene pareja, aunque verla triste no me gusta. Intento arreglar todo esto:
-       No quiero ser el culpable de tu ruptura, quiero que estés bien. Pero este viaje no lo he hecho para decirte que no quiero verte, que no quiero que vuelvas, que no te necesito.. Han pasado siete años desde que te deje marchar y no me dejo de arrepentir día tras día de ese momento.
A partir de ahí, no hubo más palabras. Me abrazó y estuvimos así toda la noche. Separarnos para ir a la cocina a por un vaso de agua o bajar a por el pan o al baño simplemente, nos invadía la sensación de volver a separarnos. No era justo..


De vuelta a la realidad, en el bar….

-       Jim, eso es genial. ¿Dónde está ahora?
-       Tengo miedo de que no vuelva, aunque poco a poco nos damos cuenta que si hemos esperado tanto tiempo y seguimos queriéndonos, porque no confiar en que estamos hechos el uno para el otro.
-       No entiendo el problema..
-       El problema es que queremos ir despacio, pero creo que una va más despacio que el otro, y en realidad, estoy asustado.
-       Díselo.
Después de esa conversación con mi amigo, me doy cuenta que en cinco minutos ella aparecerá por la puerta. Pero parece que su reloj va adelantado y el sonajero de la puerta vibra. Una chica morena con el pelo liso y una mirada despampanante vuelve a inundar mis pensamientos, la visión de todo lo que en ese bar hay.
Un pequeño susurro de mi amigo me dice:
-       Es muy guapa, cuídala.
Los nervios me siguen aterrorizando, ella se acerca y me da un beso en los labios, suave, tierno..me toca la cara y me sonríe. Le devuelvo el beso y es hora de comenzar esta historia.
-       Él es de quien tanto te hable en el viaje, es mi amigo, mi compañero, el apoyo de estos años en los que no has estado tú.
Los dos sonríen y parece que la tarde se hace bastante amena. Llega la noche y la hora de despedirnos, me muero de ganas de estar abrazados como esos días sabiendo que nunca te dejaría escapar.

-       Tengo que contarte algo. Las parejas a veces sufren rupturas por un tiempo, necesarias para darse cuenta si de verdad se quieren, yo he necesitado siete años y me arrepiento de ello, te pido perdón. No quiero que tengas miedo, si todo sale bien estaremos juntos por mucho tiempo. No me imagino una vida sin ti, y aunque la palabra vida abarque todo el tiempo que me queda, creo que no es suficiente para estar contigo. Alejarme fue un paso muy duro, pero experimentar cosas fue lo mejor que he podido hacer para darme cuenta de lo que perdí, para quererte un poquito más cada día. Saber que has estado esperándome todo este tiempo me hace feliz, quiero que sepas que te puedes quitar esa venda del corazón y dejar que vuele, que confíes, que me ames…creo que nunca he estado tan segura de estas palabras, no te vas a chocar, quiéreme…
La abrazo, me pongo a llorar. Una persona como ella, dura de sentimientos, diciéndome todo esto es demasiado para mí. La quiero..
-       Nunca me arrepentiré de ir a buscarte a esa ciudad, llenar mi maleta de valentía y enfrentarme a una persona que podía ser desconocida para mí, que valor tuviste de aparecer.

LUCHAS POR LO QUE QUIERES, SIEMPRE HABRÁ DOS OPCIONES. Y UNA DE ELLAS, MERECE MUCHO LA PENA. MÁS, QUE QUEDARME CON LA DUDA DE NO VOLVER A VERLA JAMÁS.

viernes, 5 de abril de 2013

Siempre



-          Hace día que no te vemos.

-          Al final decidí hacerlo.

-          ¿En serio? Que valor tienes.

-          Si, hay que tener mucho valor. Pero, ¿sabes qué?

-          ¿Qué?

-          Mereció la pena.





Después de un largo suspiro, una mirada y una pausa entre ambos, comenzó a contar la historia de principio a fin.



-          El día que decidí marchar estaba muy soleado. Todo parecía aclararse y la duda de irme cada vez me invadía más el cuerpo. Pensé que lo que estaba haciendo a lo mejor era muy precipitado y la maleta la estaba terminando con pocas ganas de cerrarla. Creí que no estaba lo suficientemente preparado, que me costaría aún más presentarme allí solo, sin conocer nada ni a nadie, pero lo hice. Tuve ese valor que dices que tengo y cerré la maleta con fuerza. Cerré la maleta con las dudas que estaban impidiendo mi viaje.

En el transcurso del vuelo conocí un grupo de estudiantes que iban a parar dos calles más allá que la que ponía en mi dirección. Es más, estuvimos quedando varios días con ellos y la verdad parecían bastantes agradables. Pero yo seguía con mi viaje, con mi mente en las nubes y pensando cómo presentarme allí.

En cuanto bajé del avión, una chica muy agradable a la vista y bastante amable, me preguntó que si yo era James Jay. Con una sonrisa un poco forzada le contesté que sí, pero que por favor me llamara Jim, (odio mi nombre y todo el mundo me conoce así, la expliqué).

Nos fuimos directos a la casa dónde iba a vivir durante unos meses y la verdad que a simple vista fue una de las cosas que mejor había visto desde hace mucho tiempo. Según entras un salón bastante grande, todo amueblado, una cocina con unos colores llamativos y bien cuidada, unas escaleras que suben al dormitorio, un cuarto de baño en cada planta y una habitación pequeña que usaría de estudio hasta su llegada.

Después de unos días, ya conocía las calles de alrededor, los bares más famosos, la gente de la universidad que conocí en el vuelo, etc. Pero aún así yo no había ido sólo a estudiar ni a pasar el rato ni a salir de marcha ni jugar a la consola. No. Había ido por que era nuestro punto de encuentro después de 7 años sin vernos.



-          Necesito un trago. Vamos al bar y me sigues contando.



Una pausa entre ellos durante unos segundos, fue como la falta de aire debajo del agua después de un minuto. Una angustia.


Continuará...

Mi diario



La historia de una pequeña que expuso un trabajo en clase…

¡Qué viaje más largo...!


Me pongo a mirar por la ventana y veo el día tan espectacular que hace. Me pregunto durante cuanto tiempo podré estar disfrutando de todo esto.
Una frase muy común pasa por mi cabeza:
"La vida son dos días", y la verdad que razón no le falta a la frase, pero siempre hay momentos para todo: para reír, para llorar, para echar de menos, para pensar simplemente, en todo esto.
Cuando te quieres dar cuenta han pasado miles de historias por tu vida pero no has arriesgado nada en todo este tiempo y piensas en cambiar algo, que tu vida de un giro radical, pero no quieres perder amigos ni momentos...


¿Quién estará ahí cuando tú no estés? ¿Habrá alguien o te encontrarás solo?


Estas preguntas sobretodo te las planteas cuando alguien cercano no está o tiene motivos que le puedan hacer dejar todo.

¿Y qué deja? ¿Qué aporta a todo este engaño?


Creo que demasiadas cosas, pequeñas pero demasiadas, que a él le han echo muy grande. Y pensando que le quedará poco aquí o que su destino está más que escrito, quieres olvidar todo lo que un día hizo mal, perdonar y empezar a demostrar que un mal día se puede ir feliz estando tranquilo de que esas cosas, están más que olvidadas.
Me enseñó a defenderme, a creer en mí, a crecer como nadie más lo ha hecho y es lo que me hace especial…

De repente la puerta vuelve abrirse haciendo sobresaltar a la pequeña que escribía en su diario emocionada y sin perder palabra. Una voz ronca, vibrante, casi tenebrosa asusta a la chica preguntando por un mensaje de información que le había llegado a su móvil y no sabía abrirlo.
Cuando todo está solucionado el hombre mayor abandona la habitación y la chica aliviada del susto que se había llevado suspira.

-          No cambiara… -dice en voz alta mientras retoma la historia real en su diario.

“Me enseñó a defenderme, a creer en mí, a crecer como nadie más lo ha hecho y es lo que me hace especial…”
…me ha enseñado los fallos que no querré cometer en mi vida y por eso, para cada cosa, por muy simple que sea, quiero estar segura al 100%.
Se lo que es tener miedo, mucho miedo, estar inseguro, llorar...pero también se lo que es luchar y conseguir lo que quiero y de momento en eso, soy yo la que gana a la vida.


Puestos en el tema, que decir, que la mejor forma de expresarme no es otra que escribiendo y aunque lo hago poco, muchas pequeñas historias están por terminar en mi cabeza para después plasmarlas tal y como las siento.

Como todo lo leerá gente justa y necesaria y aunque hablando no lo demuestre, todo mi cariño o todos mis sentimientos, me pueden hacer ser una de las personas más sensibles de este lugar, pero la vida te enseña a esconder muchas de esas cosas que hacen llorar a la gente, y lo peor que lo que más daño me hace es de lo que menos me atrevo a hablar.
Hay momentos clave en la vida. Personas que no te esperas, pueden llegar a ser un apoyo muy grande.
Todo el mundo tiene una máscara que se irá destapando con la confianza. ¿La mía? Es fácil, a mí no me importa nada ni nadie y me consideran una persona bastante autónoma. No tengo quejas de ello, se lo que me tiene que preocupar y lo que no. pero mi único problema, es que quién mejor me debería conocer solo me ve como una persona que no le importa y no sufre por esas cosas que un día pasaron. Si supiera....sólo si supiera la mitad de la mitad de las cosas por las que puedo llegar a sufrir  y he sufrido...seguro que cambiaría de opinión, pero el caparazón te sale cuando alguien te hace daño, la dimensión de éste depende de el dolor que te ha causado siempre y una de las personas más importantes para mí ha conseguido construir un muro, una máscara tan larga que hace falta tantas cosas para romperlo y dejar verme como de verdad soy.....


Miles de hechos...mogollón de años....muchas promesas.....


Son cosas que no volverán y por ello hay que aprender a perdonar e intentar archivar esos recuerdos en la papelera. Es decir, romper tú mismo tú propio caparazón...


Está claro que esta es mi historia y no todos compartan mi situación, ni siquiera estoy segura que sea una historia común...pero repito que cada persona madura o vive la vida dependiendo el nivel de cosas que haya compartido de pequeño...


Fdo: la pequeña trotamundos.


Toda la clase se pone en pie al ver las palabras de la chica plasmadas delante de todos ellos. Aplauden. Incluso alguna que otra lágrima rodó por sus caras…

Fue increíble cómo la chica fue capaz de leer algo que nadie se esperaba y de la manera que lo hizo. Un trabajo sobre cómo hacer un diario y poniendo una reflexión personal de cada uno de ellos.

Cuando la clase se calmó sólo se atrevió a decir:

“Cuando algo es de verdad te sale sin más, cuando las cosas son forzadas….rápido se rompen”