- Estoy
intrigado por la llegada de tu amiga, sigue contándome todo con pelos y
señales.
- Sabes
que llevo años esperando este momento. Siete para ser exactos. Nunca pensé que
tanto tiempo esperando mereciera tanto la pena.
Cuando conocí
por fin todo el barrio y me movía bastante bien por la zona, sólo faltaba un
día para que apareciera por esa puerta y dejar las cosas. Sería un paso gigante
para saber si esto funcionaría de verdad o no…
Después de 24
horas sin apenas pegar ojo, el timbre suena. Una chica morena, pelo liso, unos
años menor que yo. Un pantalón corto y una camiseta negra estrecha, una imagen
de alguien normal y corriente pero con una mirada despampanante que no me he
podido quitar aun de la memoria, me invade todos mis argumentos, todas mis
palabras, todos mis diálogos pensados en esas noches. Tanto es así, que
comienza andar hacía mi, despacio. Me está mirando. Se me paran todos los
músculos de este cuerpo. Esta chica es increíble. Tantos años sin vernos y
sigue provocando en mi esa sensación extraña que aún no he conseguido tener con
nadie más.
Se acerca con
paso lento y mientras intento vocalizar, ella toma las riendas de esa
conversación:
- Parece
que no te alegras de verme, James.
¡Cómo no me voy alegrar de verte!
¡Me dejas sin palabras cómo el día que confesaste todo! Es la única persona que
me llama por mi nombre. Te necesito… Pienso.
- Claro
que me alegro.
Digo tartamudeando.
Porque no me atreveré a decirte
todo lo que pienso. ¿El miedo de que me dejes de nuevo?
- Deberíamos
hablar…todo este tiempo han pasado muchas cosas, los sentimientos cambian.
Necesitaba verte.
Por un momento el mundo se cae
encima de mí y no puedo evitar abrazarla. La estoy viendo aún más lejos que
todos estos años que hemos estado separados, y la tengo delante..
Ella continúa.
- He
tenido pareja, me han dado todo lo que necesitaba. Pero nunca han conseguido
llenarme cien por cien cómo lo hiciste tú. Antes de venir dejé a mi pareja de
hace tres años y aún no sé si hice lo correcto.
Pensar que alguien la ha hecho
más feliz que yo me mata por dentro, pero que no se sintiera cien por cien
llena de amor me alegraba. En el fondo, una sonrisita se me escapa bajo mis
labios cuando oigo que ya no tiene pareja, aunque verla triste no me gusta.
Intento arreglar todo esto:
- No
quiero ser el culpable de tu ruptura, quiero que estés bien. Pero este viaje no
lo he hecho para decirte que no quiero verte, que no quiero que vuelvas, que no
te necesito.. Han pasado siete años desde que te deje marchar y no me dejo de
arrepentir día tras día de ese momento.
A partir de ahí, no hubo más
palabras. Me abrazó y estuvimos así toda la noche. Separarnos para ir a la
cocina a por un vaso de agua o bajar a por el pan o al baño simplemente, nos
invadía la sensación de volver a separarnos. No era justo..
De vuelta a la realidad, en el
bar….
- Jim,
eso es genial. ¿Dónde está ahora?
- Tengo
miedo de que no vuelva, aunque poco a poco nos damos cuenta que si hemos
esperado tanto tiempo y seguimos queriéndonos, porque no confiar en que estamos
hechos el uno para el otro.
- No
entiendo el problema..
- El
problema es que queremos ir despacio, pero creo que una va más despacio que el
otro, y en realidad, estoy asustado.
- Díselo.
Después de esa conversación con
mi amigo, me doy cuenta que en cinco minutos ella aparecerá por la puerta. Pero
parece que su reloj va adelantado y el sonajero de la puerta vibra. Una chica
morena con el pelo liso y una mirada despampanante vuelve a inundar mis
pensamientos, la visión de todo lo que en ese bar hay.
Un pequeño susurro de mi amigo me
dice:
- Es
muy guapa, cuídala.
Los nervios me siguen
aterrorizando, ella se acerca y me da un beso en los labios, suave, tierno..me
toca la cara y me sonríe. Le devuelvo el beso y es hora de comenzar esta
historia.
- Él
es de quien tanto te hable en el viaje, es mi amigo, mi compañero, el apoyo de
estos años en los que no has estado tú.
Los dos sonríen y parece que la
tarde se hace bastante amena. Llega la noche y la hora de despedirnos, me muero
de ganas de estar abrazados como esos días sabiendo que nunca te dejaría
escapar.
- Tengo
que contarte algo. Las parejas a veces sufren rupturas por un tiempo,
necesarias para darse cuenta si de verdad se quieren, yo he necesitado siete
años y me arrepiento de ello, te pido perdón. No quiero que tengas miedo, si
todo sale bien estaremos juntos por mucho tiempo. No me imagino una vida sin
ti, y aunque la palabra vida abarque todo el tiempo que me queda, creo que no
es suficiente para estar contigo. Alejarme fue un paso muy duro, pero
experimentar cosas fue lo mejor que he podido hacer para darme cuenta de lo que
perdí, para quererte un poquito más cada día. Saber que has estado esperándome
todo este tiempo me hace feliz, quiero que sepas que te puedes quitar esa venda
del corazón y dejar que vuele, que confíes, que me ames…creo que nunca he
estado tan segura de estas palabras, no te vas a chocar, quiéreme…
La abrazo, me pongo a llorar. Una
persona como ella, dura de sentimientos, diciéndome todo esto es demasiado para
mí. La quiero..
- Nunca
me arrepentiré de ir a buscarte a esa ciudad, llenar mi maleta de valentía y
enfrentarme a una persona que podía ser desconocida para mí, que valor tuviste
de aparecer.
LUCHAS POR LO QUE QUIERES,
SIEMPRE HABRÁ DOS OPCIONES. Y UNA DE ELLAS, MERECE MUCHO LA PENA. MÁS, QUE
QUEDARME CON LA DUDA DE NO VOLVER A VERLA JAMÁS.